martes, 9 de octubre de 2012

Hay veces que no hay palabras para explicar lo que sientes o lo que piensas. Hay veces que todo te sale mal, y aún así tienes motivos para seguir en pie.
Ese instante en el que haces que se pregunten por qué sigues sonriendo.
Ese instante en el que eres consciente de que por muy mal que vayan las cosas siempre habrá alguien que necesite que tú estés feliz, en el que eres consciente de que por muchas fuerzas que falte, hay que aprovechar cada día, porque cada día que no sonríes, es un día perdido, porque no sabes si mañana vas a despertar, y hay que extraer buenos momentos de los malos, reírse de los problemas y hacer que el peso de las cosas buenas sea más que el de las malas, aunque sea haciendo trampa.
"La felicidad necesita práctica. Dedica 5 minutos al día a sonreír, solo a sonreír y después de un tiempo, saldrá natural)
Love Happens.
Por suerte, dedico más de 5 minutos al día a sonreír. Y desde aquí quiero dar las gracias a todas personas que lo consiguen. A mi pequeño, a Luchi, y a mi besuguito.
Os quiero, de corazón. Gracias por estar ahí cuando os necesito y cuando no, por saber lo que pasa, y por no saberlo, porque a veces, la ignorancia e inocencia de un niño pequeño, es mucho mejor que el razonamiento de un adulto.

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